El estilo de comunicación más recomendado es la comunicación asertiva. Interactuar con los demás de forma asertiva genera mejores relaciones e interacciones sociales. La asertividad favorece muchos aspectos de las relaciones con los demás, entre ellos se destacan los siguientes beneficios:
• Favorece que la otra persona se sienta entendida. La asertividad permite ponerse en el lugar de los demás, a pesar de mostrar perspectivas contrarias a las propias. Facilita la comprensión del otro miembro de la comunicación y la sensación de sentirse entendido.
• Genera expresiones no-verbales que favorecen la sensación de sentirse escuchado. Las personas que utilizan la asertividad para comunicarse se interesan realmente por lo que la otra persona de la interacción siente, piensa u opina, por lo que se muestra muy atento a sus palabras y hace explícita estas sensaciones.
• Facilita la resolución de conflictos y la elaboración de acuerdos.
• Permite expresar emociones, sentimientos, pensamientos y opiniones abiertamente, a pesar de ser contrarias a las del resto del grupo.
• Favorece el respeto y entendimiento de las diferentes perspectivas posibles ante un hecho.
• Favorece la seguridad y confianza, tanto en la persona que utiliza el estilo de comunicación asertivo como en la relación en la que se está utilizando.
Asimismo, un aspecto que frecuentemente está relacionado con el uso correcto de las habilidades sociales es el conjunto de conductas no verbales y paralingüísticas que rodean al comportamiento habilidoso. Particularmente importante es la mirada, la distancia interpersonal, la postura, los gestos, la expresión facial y la apariencia personal. Igual de importante es la correcta utilización de todos los componentes paralingüísticos como la entonación, el volumen de la voz, la claridad y la velocidad del habla.